Muchas personas se preguntan sobre la Biblia: ¿existen dos Lázaros o estamos hablando de la misma persona? ¿Quién no se ha topado con la duda: Lázaro, amigo de Jesús, y Lázaro el mendigo, ¿son los mismos? ¡La respuesta es simple! No estamos hablando de la misma persona, pues la Biblia menciona a Lázaro, amigo de Jesús, y a Lázaro el mendigo, y claramente nos hace comprender que se trata de dos personas distintas.
¿Quién Era Lázaro el Mendigo?
Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino finísimo, y hacía cada día banquete con esplendidez. Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquel, lleno de llagas, y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas. Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado. Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama. Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora este es consolado aquí, y tú atormentado. Además de esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá. Y dijo: Te ruego, pues, padre, que le envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que les testifique, a fin de que no vengan también a este lugar de tormento. Y Abraham le dijo: A Moisés y a los profetas tienen; óiganlos. Él entonces dijo: No, padre Abraham; pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán. Pero Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levante de los muertos. (Lucas 16:19-31)
Observamos que el hombre rico llevaba una vida egoísta y su elección fue muy mala, y por ese motivo, cuando murió, sufrió eternamente. Lázaro (el mendigo) pasó su vida en la pobreza, pero, al contrario del rico, poseía un corazón recto para con Dios. Aun viviendo en situación de pobreza, nunca abandonó la fe en Dios, y cuando falleció, fue llevado directamente al paraíso, para estar con Abraham. La Biblia nos enseña que el destino del rico y el del pobre fueron totalmente irreversibles. Después de la muerte del rico y de Lázaro, sus destinos no podrían cambiarse más: el rico fue al infierno y desde allí no podría tener contacto con Lázaro, que estaba ahora en el cielo.
La Biblia enseña, con esta parábola, que muchas veces no miramos con misericordia a los que están a nuestro alrededor y no cumplimos el mandamiento del Señor Jesucristo.
Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. (Mateo 22:39)
Esta parábola nos enseña que debemos matar el ego y ayudar a los que necesitan. El rico tenía una vida muy buena, pero su ego no le permitía hacer el bien; su corazón estaba distante de Dios. Lázaro, el pobre mendigo, no tenía mucho, pero tenía un corazón recto y temeroso delante de Dios. Aunque no tengamos mucho en esta tierra, ciertamente tendremos lo mucho que Dios preparó para nosotros en la gloria eterna.
Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí. (Mateo 25:35-36)
¿Quién Era Lázaro, el Amigo de Jesús?
Estaba entonces enfermo un hombre llamado Lázaro, de Betania, la aldea de María y de su hermana Marta. (María, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, fue la que ungió al Señor con perfume y le enjugó los pies con sus cabellos.) Enviaron, pues, las hermanas para decir a Jesús: Señor, he aquí el que amas está enfermo. Cuando Jesús lo oyó, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella. Y amaba Jesús a Marta, a su hermana y a Lázaro. Al oír, pues, que estaba enfermo, se quedó dos días más en el lugar donde estaba. Luego, después de esto, dijo a los discípulos: Vamos a Judea otra vez. Le dijeron los discípulos: Rabí, ahora procuraban los judíos apedrearte, ¿y otra vez vas allá? Respondió Jesús: ¿No tiene el día doce horas? El que anda de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo; pero el que anda de noche, tropieza, porque no hay luz en él. Dicho esto, les dijo después: Nuestro amigo Lázaro duerme; mas voy a despertarle del sueño. (Juan 11:1-11)
Ahora estamos hablando de Lázaro de Betania, el amigo de Jesús y hermano de Marta y María. Este Lázaro fue acometido de una enfermedad cuyo propósito era glorificar a Dios. Lázaro, Marta y María eran una familia con extrema dedicación a Cristo, es decir, estaban en íntima comunión, y Jesús amaba a esta familia.
Aconteció que yendo de camino, entró en una aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa. Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose también a los pies de Jesús, oía su palabra. Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose, dijo: Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude. Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero solo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada. (Lucas 10:38-42)
Esta comunión y este cariño se generan a partir del momento en que Jesús entra en la aldea y Marta lo recibe en casa, pero ella estaba preocupada con sus quehaceres. María estaba a los pies de Jesús, oyendo sus enseñanzas; Jesús dice que María escogió la mejor parte, la cual no le fue quitada. Lázaro, hermano de Marta y María, enfrentaba la tristeza y la aflicción de la enfermedad y, al final, la muerte. La Biblia nos enseña que los cristianos de hoy también pasarán por aflicciones semejantes. Los cristianos pasarán por tristezas, aflicciones, serán acometidos de enfermedades y enfrentarán la muerte. Sabemos que, para aquellos que creen en el Señor Jesucristo, la enfermedad jamás resultará en la muerte como destino, pues todo aquel que cree en Cristo Jesús nunca morirá.
y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto? (Juan 11:26)
La resurrección de Lázaro nos enseña que tendremos iglesias como Martas, Marías y Lázaros. Las iglesias siempre tendrán las Marías que perseveran en la total devoción al Señor Jesucristo, las Martas que andan ocupadas con los quehaceres de este mundo y también los Lázaros que sufren y mueren para que el nombre de Dios sea glorificado. El Señor, de ninguna manera, nos dejará sin su amor, misericordia o compasión. Debemos comprender que todo necesita ser en el tiempo de Dios, para que así la gloria de él se manifieste. El hecho de que Jesús demorara en ir donde Lázaro y permaneciera dos días en el lugar donde estaba no quiere decir que Dios no los amaba de verdad. Jesús quería fortalecer la fe de la familia y de los discípulos que con él estaban. Jesús expresa de varias formas que amaba a Lázaro y que compartía la tristeza de aquella familia. Cristo lloró, mostró el profundo sentimiento de pesar de Dios con la tristeza de su pueblo. Lágrimas rodaron de los ojos de Jesús y, en seguida, el Maestro lloró en silencio, y esto sirve de consuelo para todos aquellos que sufren, pues Jesús participa con nosotros de nuestros sufrimientos.
Comprendemos que Lázaro (el mendigo) y Lázaro (hermano de Marta y María, amigo de Jesús) son dos personas diferentes, en historias diferentes, momentos diferentes y contextos diferentes. Tal vez aún quieras una prueba sobre Lázaro (el mendigo) y Lázaro (hermano de Marta y María, amigo de Jesús). Observa que, cuando el hombre rico muere y va al infierno, Lázaro (el mendigo) también muere y va al cielo. La Biblia nos enseña que este proceso fue irreversible, es decir, no es posible efectuarlo en sentido inverso, no podría cambiar de ninguna manera. Si Lázaro (el mendigo) fuera el mismo Lázaro (amigo de Jesús), entraríamos en contradicciones respecto a lo que Abraham dice.
Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora este es consolado aquí, y tú atormentado. Además de esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá. (Lucas 16:25-26)
El proceso que Lázaro (hermano de Marta y María, amigo de Jesús) sufrió fue infinitamente diferente. Lázaro, el amigo de Jesús, pasaba por un proceso cuyo objetivo era glorificar el nombre de Dios. Era un proceso reversible: Lázaro, amigo de Jesús, murió, pero en el tiempo de Jesús resucitaría, para que así el nombre de Dios fuera glorificado. Sabiendo que la Biblia jamás se contradice, se concluye que son personas con el mismo nombre, pero diferentes. Lázaro (el mendigo) es una persona y Lázaro (hermano de Marta y María, amigo de Jesús) es otra persona. Concluimos que en la Biblia existen dos Lázaros: el mendigo y el hermano de Marta y María, amigo de Jesús.