Lucas 17:11-19 nos lleva a la siguiente reflexión! ¿Eres agradecido con Dios por todo lo que hace en tu vida?
La gratitud significa el reconocimiento de una persona por alguien que le ha prestado un beneficio, una ayuda o un favor. La gratitud es un agradecimiento. Muchos se preguntan por qué debemos ser agradecidos con Dios? La respuesta es simple, porque debemos ser agradecidos por el simple motivo de que al amanecer nos levantamos, estamos con vida, salud, respirando, viendo, caminando y hablando. Debemos agradecer a Dios todos los días, porque la Biblia nos enseña que debemos dar gracias a Dios siempre.
En todo dad gracias, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús. (1 Tesalonicenses 5:18)
Había diez hombres leprosos que, cuando vieron a Jesús pasando, comenzaron a clamar para que fueran sanados. Aquellos hombres no podían acercarse, porque su enfermedad los excluía de la sociedad, pero en ese momento estaban delante de alguien que podía sanarlos de sus dolencias.
Y aconteció que yendo él a Jerusalén, pasaba por medio de Samaria y de Galilea. Y al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos, y alzaron la voz, diciendo: ¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros! (Lucas 17:11-13)
Aquellos hombres reconocieron que Jesús podía hacer algo por ellos, pero desafortunadamente de los diez, nueve no lograron regresar para agradecer el milagro que el Señor realizó en sus vidas. Solo uno regresó en un acto de gratitud, con humildad para reconocer lo que Jesús había hecho en su vida.
Y aconteció que mientras iban, quedaron limpios. Y uno de ellos, al ver que había sido sanado, regresó glorificando a Dios a gran voz, (Lucas 17:14-15)
Solo puede agradecer quien posee la humildad de reconocer. Es lamentable decirlo, pero muchas veces no logramos reconocer lo que Dios ha hecho por nosotros. Terminamos pidiendo muchas cosas a Dios y desafortunadamente no regresamos para agradecer cuando las conseguimos. Jesús, al mandar que los leprosos se mostraran a los sacerdotes, mientras iban caminando alcanzaron la curación de su dolencia. En ese momento en que los diez hombres leprosos fueron purificados, solo uno regresó para agradecer al maestro por lo que había sucedido.
y se postró sobre su rostro a sus pies, dándole gracias; y este era samaritano. Respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿dónde están? (Lucas 17:16-17)
Muchas veces nos comportamos como los nueve, clamamos, gritamos, lloramos, imploramos, pero cuando recibimos, desafortunadamente no regresamos con humildad para agradecer. Es lamentable cuando el hombre deja que las bendiciones llenen el lugar de Dios en nuestras vidas. Jesús entonces pregunta: “¿No fueron diez los purificados? ¿Por qué solo uno regresó?” Solo un extranjero supo reconocer lo que Jesús había hecho por él. Solo quien posee humildad puede ser agradecido por los beneficios que se le conceden. La persona humilde tiene un corazón puro, puede retribuir, tal como aquel hombre regresó en agradecimiento.
¿Cuántas veces somos bendecidos y no regresamos para retribuir? ¿Cuántas veces alguien nos ayudó, nos animó, e incluso nos mostró confianza. Y en ciertos momentos dejamos de ayudar, de animar a otras personas, de confiar, dejamos de ser agradecidos. Olvidamos que un día alguien usó benevolencia hacia nosotros, y con eso dejamos que la gratitud y la humildad sean tomadas por la soberbia.
¿Qué pagaré a Jehová por todos sus beneficios para conmigo? (Salmos 116:12)
El salmista en su grandiosísima sabiduría nos lleva a una reflexión extraordinaria, donde paramos y pensamos. ¿Qué podríamos dar a Dios en agradecimiento por todos los beneficios que ha hecho por nosotros? El salmista estaba preocupado por querer dar algo a Dios por los beneficios que había recibido. Y hoy nosotros también debemos tener esa preocupación, porque es a través de nuestra adoración que ofrecemos una ofrenda en agradecimiento por todo lo que Dios ha hecho por nosotros.
Para nuestra reflexión
Esta semana, solo esta semana. Si contamos desde la fecha de hoy hasta siete días atrás, ¿cuántas veces agradeciste a Dios? ¿Cuántas veces le dijiste a Dios gracias por el aire que respiro, por el pan que me alimenta, por el agua que sacia mi sed, por lo que poseo, por el amanecer, por el atardecer? ¿Cuántas veces dijiste Dios gracias por mi familia, por mi salud, por mi casa, por mi ministerio, gracias por el sueño que se convirtió en una conquista? ¿Cuántas veces agradeciste? ¿Cuántas veces te detuviste esta semana y le dijiste a Dios gracias por todo?
Salmos 116:12 nos lleva a reflexionar que la mayoría de las veces nos comportamos como los nueve, y no como uno, muchas veces nos comportamos de manera egoísta, pensando que Dios debe darnos, y que nosotros no necesitamos regresar y agradecer. El que regresó para agradecer era un samaritano, y este samaritano nos enseña que la bendición es maravillosa, pero mucho mejor es regresar y reencontrarse con el bendecidor. Aquel hombre nos enseña que no debemos comportarnos como la multitud.
Conjeturamos que los nueve al ser sanados fueron a reencontrar a sus familias, a poner su vida en orden. Se preocuparon solo consigo mismos. El samaritano fue el único que se preocupó en regresar y agradecer al dueño del milagro. Dios está dispuesto a bendecir a todo aquel que a él clame y busque de todo corazón, pero sobre todo, Dios ama a quien sabe recibir y agradecer.
Por eso sé agradecido con Dios en este momento, muchos están descendiendo a la sepultura, muchos están ingresando en hospitales, pero agradó a Dios que tú estés hoy con vida y salud. Sé agradecido por la familia que tienes, sé agradecido por el empleo que posees, por el aire que respiras, por el aliento de vida, por poder ver, oír, hablar y caminar. Sé agradecido con Dios por las cosas mínimas, porque Dios ama a quien en todo tiempo le da gracias.
Que con este simple estudio podamos comprender que debemos tener humildad al entrar en la presencia de este Dios tan poderoso, debemos reconocer su poder, soberanía, misericordia y gloria. ¡Debemos preocuparnos en agradecer a Dios siempre!